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Día Mundial Sin Tabaco

Hoy, como cada 31 de mayo se celebra el Día Mundial Sin Tabaco. La OMS promulgó este día en el 1987 con el fin de informar y concienciar a la población sobre los efectos nocivos y del consumo del tabaco y de la exposición pasiva al humo.

En España son 8,6 millones de personas mayores de 15 años las que afirman fumar a diario, lo que representa a un 22% de la población.

El tabaquismo tiene consecuencias nefastas tanto en nuestra salud como en la salud de todos aquellos que nos rodean.  Además de enfermedades respiratorias, pulmonares y cardiovasculares, el tabaco también afecta a nuestra salud bucodental. Por eso queremos concienciar de los efectos nocivos que tiene el tabaco en la salud bucodental.

El tabaco y la salud bucodental

Nuestra boca es la puerta de entrada de nuestro sistema digestivo y respiratorio y a veces se olvidan las miles de sustancias tóxicas que pasan por ella cada vez que se fuma un cigarrillo.  Veamos todos los problemas bucodentales derivados del tabaquismo.

Tinción en los dientes y prótesis

Uno de los problemas más visibles estéticamente en los fumadores son las manchas amarillas de los dientes y las prótesis. Esto ocurre porque la nicotina y el alquitrán del tabaco se depositan en la superficie dental incluso, en muchos casos, llegando a penetrar en los túbulos dentinarios.

Manchas en las encías

La melanosis del fumador es una pigmentación benigna de color marrón que se da normalmente en las encías inferiores (aunque también pueden aparecer en las mejillas o en el paladar).

La melanosis del fumador afecta a un 30% de los fumadores y está provocada por algunos componentes que estimulan las células encargadas de la melanina.

Aunque hay tratamiento para eliminarlas, lo más recomendable es dejar de fumar ya que así desaparecen solas.

Halitosis

Además del mal aliento, los cigarrillos provocan que la mucosa de la boca y las vías respiratorias se sequen y se irriten, dando lugar así a una incorrecta oxigenación. Esto unido a los aditivos del tabaco como el alquitrán y la nicotina hacen más favorable la aparición del mal aliento.

Predisposición a la aparición de caries

El tabaquismo causa la pérdida de soporte del diente, haciendo que la raíz quede más expuesta y las caries en las raíces sean más comunes en los fumadores. Además, la secreción salivar disminuye, haciendo que la saliva disponga de una menor capacidad neutralizadora de la placa.

Candidiasis oral

Fumar predispone a la infección por el hongo Candida albicans. Este hongo aparece en forma de manchas blanquecinas en la boca y en la lengua.

Clínicamente está demostrado que algunas candidiasis desaparecen simplemente por dejar de fumar.

Deterioro del gusto y el olfato

El tabaco también influye en nuestro gusto y nuestro olfato. Tanto que, en el caso de la sal, cuesta hasta 14 veces más el identificar un alimento como salado. Esto puede acarrear problemas de hipertensión.

Conforme pasa el tiempo, los ex fumadores van recuperando paulatinamente la percepción de los olores y sabores.

Enfermedad periodontal

El tabaco puede provocar hasta tres veces más el riesgo de sufrir periodontitis y ayudar a la enfermedad a que avance más rápidamente. Hay que tener en cuenta que el tabaco es un vasoconstrictor que les da a las encías un aspecto más pálido y menos inflamado de lo que verdaderamente están, haciendo así que el diagnóstico se retrase y complicando la detección de la enfermedad.

Fallo en los tratamientos

Fumar también afecta a los tratamientos que se realizan. Esto se debe a que el flujo sanguíneo de las encías disminuye, aumentando el riesgo de la aparición de infecciones y afectando de manera muy negativa a la cicatrización de los tejidos.

En ocasiones, los implantes pueden no ser una solución en personas fumadoras. La debilitación de la mandíbula o los dientes adyacentes puede ser una dificultad que comprometa el éxito de la intervención.

Cáncer Oral

Es el caso más grave y peligroso a desarrollar derivado del tabaco. Según el Doctor Óscar Castro Reino “3 de cada 4 cánceres orales se deben al consumo de tabaco”.

Consejos para fumadores

El principal consejo que podemos daros es que dejéis de fumar. Como hemos visto, el tabaco solo tiene consecuencias negativas para nuestra salud y la de los que nos rodean. No obstante, si eres fumador (y tras leer este artículo decides dar el paso para dejarlo) te dejamos una serie de consejos a tener en cuenta.

Lo primero es que, si eres fumador, deberías acudir con más frecuencia al dentista para realizar revisiones y limpiezas.

Es conveniente que mantengas una rutina de higiene más estricta. Deberás realizar un correcto cepillado para eliminar todos los residuos que deja el tabaco

También es recomendable que se aumente la frecuencia de cepillado, con un mínimo de 3 veces al día, y hacerlo tras haber fumado. No te olvides de cepillar la lengua ya que también se ve muy afectada.

Para reforzar el esmalte y para combatir el mal aliento que deja el tabaco, usa un buen colutorio.

La seda dental también es importante. Con ella accederás a los huecos donde el cepillo no llega y te ayudará a mantener las encías más sanas.

Beneficios de dejar de fumar

¿Sabías que a los 20 minutos de dejar de fumar ya se comienzan a notar beneficios? No lo decimos nosotros, sino la OMS. Y para que te animes a dejar de fumar te dejamos por aquí algunos beneficios que obtendrás y harán que te sientas mucho mejor.

  • A los 20 minutos de dejarlo: La presión arterial y el ritmo del pulso bajan a la normalidad.
  • A las 12 horas de dejarlo: Los niveles de monóxido de carbono en la sangre bajan a la normalidad.
  • De 2 semanas a 3 meses de dejarlo: Mejora la circulación y la función pulmonar aumenta.
  • De 1 a 9 meses de dejarlo: La tos y la dificultad para respirar mejoran. Sus pulmones y las vías respiratorias tendrán más capacidad de manejar las mucosidades, limpiar los pulmones y reducir el riesgo de infección.
  • Al año de dejarlo: El riesgo de enfermedad cardíaca es la mitad que el de alguien que aún consume tabaco. El riesgo de sufrir una ataque cardíaco se reduce considerablemente.
  • Después de 2 a 5 años de dejarlo, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular puede reducirse al mismo nivel de una persona que no fuma.
  • A los 5 años de dejarlo: El riesgo de padecer cáncer de boca, garganta, esófago y vejiga disminuye a la mitad. El riesgo de cáncer cervical se reduce al mismo nivel de una persona que no fuma.
  • A los 10 años de dejarlo: Los riesgos de morir por cáncer pulmonar son cerca de la mitad de aquellas personas que aún fuman. 
  • A los 15 años de dejarlo: El riesgo de enfermedad cardíaca coronaria es el mismo de una persona que no fuma.

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